Los planos arquitectónicos
Son la casa dibujada: plantas, cortes, fachadas y ubicación en el terreno. Ahí se decide lo que más vas a sentir todos los días —por dónde se entra, qué tan grande es la cocina, si el sol pega en la recámara a las tres de la tarde— y es lo que conviene revisar con calma antes de que empiece la obra.
El proyecto ejecutivo
Es el paquete completo con el que se puede construir y tramitar: arquitectónicos, estructurales, instalación hidráulica y sanitaria, instalación eléctrica, acabados y detalles constructivos.
En Durango, para una construcción habitacional mayor a 50 m², el municipio pide el proyecto ejecutivo en digital (DWG) y memoria de cálculo. Así que no es un lujo del arquitecto: es el requisito.
Lo que no siempre está incluido
- Renders o recorridos 3D.
- Diseño de interiores y selección de muebles.
- Levantamiento topográfico y estudio de mecánica de suelos.
- Trámites y gestoría ante el municipio.
- Supervisión de obra.
Ninguno es indispensable en todos los casos, pero conviene preguntarlo antes: son los conceptos que después aparecen como «extras».
Guarda tus planos
El día que amplíes, vendas o quieras un crédito, el juego de planos actualizado vale dinero. Y si algún día hay que meter un trámite de lo ya construido, sin planos se empieza por levantarlo todo otra vez.