1. Dónde quedan agua, gas y drenaje
Es lo primero, porque es lo caro. Mover el fregadero o la estufa significa tubería y, muchas veces, romper piso. Si no se van a mover, dilo desde el principio: acomoda todo el diseño.
2. El triángulo de trabajo
Refrigerador, estufa y fregadero. Cocinar es moverse entre esos tres puntos: si quedan lejos o con un obstáculo en medio, la cocina se siente incómoda aunque se vea preciosa.
3. Cuánta barra necesitas
El espacio para picar y apoyar es lo que más se extraña. Antes de meter una isla enorme, mide cuánto pasillo queda libre: si no caben dos personas, la isla estorba.
4. La campana y la salida de humos
Una campana sin salida al exterior recircula, no extrae. Decidir por dónde sale el ducto cambia el mueble alto y a veces el muro.
5. Luz, y no una sola
Luz general en el techo, luz sobre la barra y luz debajo de los gabinetes. Con una sola lámpara al centro, tú mismo te haces sombra sobre la tabla.
6. La cubierta
Es lo que más se usa y lo que más se ve. Compara resistencia al calor y a las manchas, no solo el color; y pregunta cómo se repara si se raya.
7. Contactos suficientes
Cuenta los aparatos que de verdad usas y suma dos. Las extensiones colgando son la señal de que la instalación se planeó para la foto y no para cocinar.