En corto
- Arquitecto: el proyecto. Cómo se reparte la casa, por dónde entra la luz, qué se ve desde dónde, cómo se ve por fuera y cómo cumple el reglamento.
- Ingeniero civil / estructurista: que se sostenga. Cálculo de la estructura, cimentación, memoria de cálculo.
- Maestro de obra: que se levante. Manda a la cuadrilla y resuelve la obra en sitio, con lo que le entreguen dibujado.
El error común
Contratar solo al maestro de obra y pedirle que «él le vaya viendo». Un buen maestro de obra vale oro, pero está resolviendo con lo que tiene enfrente: no le corresponde decidir la orientación de la casa, ni el cálculo de una losa, ni responder ante el municipio.
Ahí nacen los pendientes que salen caros: el baño que no cabe, el claro que se pandea, la ampliación que ya no se puede licenciar porque no hay planos de lo que se hizo.
Cómo se acomodan bien
El proyecto arquitectónico define, el cálculo respalda, la obra ejecuta y alguien supervisa que lo construido sea lo dibujado. Cuando el mismo despacho diseña y construye, esa cadena tiene un solo responsable y las correcciones no se discuten entre tres.